" Nunca es demasiado tarde, o temprano para ser quien quieras ser. No hay límite de tiempo, empieza cuando quieras. Puedes cambiar o quedarte igual. Esto no tiene reglas.Sacarle lo mejor a tu peor momento. Ojalá le saques lo mejor. Ojalá puedas ver cosas que te detengan. Ojalá puedas sentir cosas que jamás sentiste. Ojalá conozcas personas con puntos de vista diferentes. Ojalá vivas una vida de la que te enorgullezcas. Y si no es así… Ojalá tengas la fuerza de empezar de cero."





viernes, 12 de septiembre de 2008

Eclesiastés: SALOMÓN


Como el agua gasta lentamente la piedra, así el tiempo va gastando nuestra vida en la tierra. El poeta almeriense Francisco de Villaespesa dedicó al tiempo estos versos melancólicos:



Pasa a nuestro lado el tiempo
Y nosotros nos quedamos.
¡Y es el tiempo el que se queda,
Nosotros los que pasamos!



El general florentino Giovanni Papini escribió que entre el nacer y el morir sólo hay un penacho de humo al que llamamos tiempo. Salomón, en su libro ECLESIASTÉS, es más positivo. Poeta y filósofo, nos dice que en ese penacho de humo del autor italiano hay tiempo para todo. He aquí lo que escribió hace unos tres mil años:


Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
Tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;
Tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
Tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;
Tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;
Tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;
Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
(Eclesiastés 3:1-8).




El Eclesiastés (hebreo, קֹהֶלֶת, Kohélet, "congregador"), también conocido como "Libro del Predicador", es un libro del Antiguo Testamento de la Biblia y del Tanaj, perteneciente al grupo de los denominados Libros Sapienciales o Didácticos, o Ketuvim. En el ordenamiento de la Biblia, Eclesiastés sigue a los Proverbios y precede al Cantar de los Cantares, mientras que en el Tanaj se encuentra entre estos dos mismos libros, pero en orden inverso: le antecede el Cantar de los Cantares, y le sucede el de Proverbios.
No debe confundirse con el
Eclesiástico, también un libro sapiencial del Antiguo testamento, de nombre similar.


A lo largo de tres mil años, este libro ha inspirado multitud de exégesis, comentarios y análisis en todos los idiomas. El Eclesiastés ha sido considerado por algunos autores como un libro pesimista. Pero no lo es, en absoluto.

No vale tomar algunas frases aisladas. Es preciso enjuiciarlo en su conjunto. El autor es sencillamente un hombre realista que juzga la vida tal como la conoció en su época.

El gran pensador español Miguel de Unamuno afirmó en EL SENTIMIENTO TRÁGICO DE LA VIDA, que el libro del Eclesiastés constituía la obra literaria más difícil que se hubiera escrito a través de toda la historia de la humanidad.

En los versículos anteriores Salomón presenta una extensa lista de actividades que envuelven la vida del ser humano. La relación no agota todas las acciones del hombre; se limita a explicar gráficamente la variedad de cosas en que se ocupa para mostrar que cada una de ellas tiene su secreto, su cuándo y su cómo.

NACER Y MORIR
“Tiempo de nacer y tiempo de morir” (vs. 2). El amplio catálogo de contrastes comienza con los dos acontecimientos más importantes de la vida humana. Nacer y morir. Contempla la vida del individuo desde la cuna a la tumba.

Nacer está a nuestro alcance. Existen muchas parejas que programan la concepción y el nacimiento del hijo o de la hija para fechas determinadas.

Pero morir escapa a nuestro control. Así lo dice el autor en otro texto del mismo libro:
“No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee” (Eclesiastés 8:8).

¿Cuántos años pasarán por tu vida entre el nacimiento y la muerte?

¿Y qué hacer con esos años?

Eres temporal, no eterno.

El poeta Rabindranath Tagore hace esta observación:
“El tiempo es infinito en tus manos. Pasan días y noches. Se abren los años y luego se marchitan como flores”.

El filósofo español José Ortega y Gasset puntualiza:
“Al nacer, la vida se nos es dada vacía. Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de llenarla por sí mismo”.

Cuando David llegó al campamento judío donde estos peleaban contra los filisteos, se encontró con el espectáculo del gigante. El gigante medía tres metros. La coraza de bronce con la que se protegía pesaba 66 kilos. La punta de la lanza pesaba seis kilos. David era un adolescente sin ninguna experiencia de guerra. La Biblia dice que David “ciñó su espada sobre sus vestidos y probó a andar”. Esa es la parte tuya: Probar a andar en los caminos de la vida. Dios hará el resto.

Si gastas tus años pensando en las dificultades y en los peligros, jamás harás nada que merezca la pena.

4 comentarios:

elvira carvalho dijo...

Gostei do texto. Mas uma parte li com dificuldade. Sou um bocado pitosga.
Um abraço e bom fim de semana.

Enredada dijo...

El tiempo...
un dilema, aveces un problema...
el tiempo.
Que visión más bella esta que mostrás.
Te quiero mucho
Besos

Sol dijo...

Yo soy partidaria del tiempo atemporal (aunque suene contradictorio), creo que hay que vivir en el aquí y ahora, dejar que el tiempo no exista y sentir, simplemente... Muy lindo todo!
Cariños!

M.L dijo...

Cin .. muy buen post. La verdad es que "todo" en la vida tendrá un aspecto positivo, y otro negativo. Siempre depende de con qué ojos miremos. Con el paso del tiempo ocurre igual.
William Shakespeare escribió una vez: "Malgasté mi tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí. Quien pierde su tiempo pierde la vida. ¡Las horas vacías no vuelven jamás."
Y es muy cierto. Por eso "Carpe diem".
No es el tiempo lo que tenemos en realidad. Ya que en definitiva, lo que poseemos es "el instante". Con él, nos corresponde hacer nuestro tiempo, y hacer que las horas cuenten ... que nuestro paso por este mundo cuente.
Hagamos que cuente ..
Besos miles.
M.L

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