" Nunca es demasiado tarde, o temprano para ser quien quieras ser. No hay límite de tiempo, empieza cuando quieras. Puedes cambiar o quedarte igual. Esto no tiene reglas.Sacarle lo mejor a tu peor momento. Ojalá le saques lo mejor. Ojalá puedas ver cosas que te detengan. Ojalá puedas sentir cosas que jamás sentiste. Ojalá conozcas personas con puntos de vista diferentes. Ojalá vivas una vida de la que te enorgullezcas. Y si no es así… Ojalá tengas la fuerza de empezar de cero."





sábado, 31 de octubre de 2009

EL SECRETO DE SUS OJOS

Justificar a ambos lados
Sinopsis

Benjamín Esposito ha trabajado toda la vida como empleado en un Juzgado Penal. Ahora acaba de jubilarse, y para ocupar sus horas libres decide escribir una novela. No se propone imaginar una historia inventada. No la necesita. Dispone, en su propio pasado como funcionario judicial, de una historia real conmovedora y trágica, de la que ha sido testigo privilegiado. Corre el año 1974, y a su Juzgado se le encomienda la investigación sobre la violación y el asesinato de una mujer hermosa y joven.

Esposito asiste a la escena del crimen, es testigo del ultraje y la violencia sufrida por esa muchacha. Conoce a Ricardo Morales, quien se ha casado con ella poco tiempo antes y la adora con toda su alma. Compadecido en su dolor, Esposito intentará ayudarlo a encontrar al culpable, aunque para ello deba remar contra la torpe inercia de los Tribunales y la Policía. Cuenta con la inestimable colaboración de Sandoval, uno de sus empleados y a la vez su amigo personal, que escapa a los rutinarios límites de su existencia emborrachándose de tanto en tanto, hasta perder la conciencia. Cuenta también con Irene, su jefa inmediata, la secretaria del Juzgado, de la que se siente profunda, secreta e inútilmente enamorado.

La búsqueda del culpable será cualquier cosa menos sencilla. No han quedado rastros en el lugar del crimen, y Esposito deberá avanzar a través de corazonadas y conjeturas. Por añadidura, la Argentina de 1974 no es un escenario pacífico. La violencia, el odio, la venganza y la muerte encuentran un terreno propicio para enseñorearse de las vidas y los destinos de las personas.
En ese marco cada vez más hostil, cada vez más oscuro, la tarea de Esposito terminará por mezclarse hasta el fondo con esa violencia monstruosa y creciente. Ya no será un testigo privilegiado, sino un protagonista involuntario cada vez más cerca del peligro.

Pero no solo es ese joven Esposito de 1974 el que se ve arrastrado por la tempestad de los hechos. También ese otro Esposito, el del presente, ese viejo con pretensiones de escritor, se verá sumido en una tempestad que lo pondrá a la deriva. Porque Esposito ha puesto en marcha la máquina atroz de la memoria, ha aceptado ventilar y revivir todos sus recuerdos, Y esos recuerdos no son inocentes, no son neutrales, no son asépticos. Esposito escribe y al escribir revive, y en el pasado que se levanta ante sus ojos se yerguen también todos sus fantasmas: sus decisiones, sus confusiones, sus irreparables equivocaciones.

A medida que avance, Esposito entenderá que ya es tarde para detenerse. Narrar el pasado dejará de ser un simple pasatiempo para llenar las horas muertas de sus días. Será el camino estrecho y sinuoso que deberá recorrer para entender y justificar su propia vida, para darle sentido a los años que le queden por vivir, para enfrentarse de una vez por todas a esa mujer de la que, 25 años después, sigue enamorado.




Hay que saber mirar el amor. No es fácil ni simple. “ El secreto de sus ojos” habla de pasiones que se ocultan y pasiones que se manifiestan. Son los ojos de Irene y Espósito los que revelan una pasión clandestina que se niega a exteriorizarse, pero se resiste a morir. Son los ojos los que piden explicaciones y acercan respuestas. La historia apela al colorido tribunalicio para hurgar en los sentimientos. Habla de pasiones que se archivan, de pasados fuera de competencia y de amores que no prescriben... Y desde ese mircromundo de puertas que permanentemente se cierran y abren, Campanella retrata una pasión que allí, en ese ámbito de papeles, descargos y testigos, ha subsistido sin fallo ni sentencia, concediéndole recursos esperanza de un ardor que se carea en cada cruce de miradas.
El secreto y los ojos del título hablan de corazones quebrados que laten al unísono por un sentimiento que alarga sus plazos pero rechaza ser archivado. Son los ojos de Espósito y de Irene los que trascienden ese entramado rutinario de indagatorias, sospechas y evidencias. Las pruebas concluyentes de ese sentimiento están en las miradas. Allí en esos despachos en dónde lo simbólico y lo tácito siempre se rinde ante lo explicado y probado, el pobre amor de ellos pugna por no morir aplastado en esa telaraña de culpas que los convierte en inocentes y condenados.
El paso del tiempo adquiere singular espesura poética. Campanella asegura que el amor no prescribe ( tampoco el horror, como lo hace notar), que el pasado siempre te espera y que las causas con pasiones y muertes, nunca se cierran el todo. El drama se prolonga por querer tener el amor tan guardado. Los ojos enseñan a a guardar secretos, esperanzas y recuerdos. En los secretos de Camapanella, los ojos confirman el amor.-

LOS OJOS HABLAN...

****
La química Darin-Villamil sigue funcionando como ya lo hiciera en la excelsa "El mismo amor, la misma lluvia" ( se las recomiendo ) tal vez por ello, por que en aquella Campanella explicitó el amor, en " el secreto" no hay escenas explícitas de amor, todo sucede de una manera platónica.

El secreto de sus ojos se plantea desde el comienzo, como un film sobre el quedarse inmóvil o avanzar, sobre la decisión de permanecer o dejar ser, dejar que el tiempo cure sin intentar volver atrás para cambiar lo que ya pasó. Y el personaje que, cual péndulo oscila entre estos dos mundos es Benjamín Espósito (Ricardo Darín), que vive su vida diciéndose lo mismo cada día que pasa: “Hace 25 años que me pregunto y hace 25 años que me contesto lo mismo: dejá fue otra vida”.

En un diálogo formidable entre Villamil y Darín, Campanella dejá entrever claramente el peso del pasado y la imposibilidad de dejarlo atrás.
- IRENE.- " Ay Benjamín, la parte esa cuando el tipo se va a Jujuy... El tipo llorando como si fuera un desgarro y ella, corriendo por el andén como sintiendo que se iba el amor de su vida. Y tocándose las manos a través del vidrio como si fueran una sola persona. Y ella llorando como si supiera que le esperba un destino de mediocridad y desamor, casi cayéndose en las vías como queriendo gritar un amor que nunca se había animado a confesar.


- BENJAMÍN.- ¿Y no fue así?
- IRENE.- ¿ y si fue así, por qué no me llevaste con vos?( silencio).
- IRENE.- ¡Pánfilo!(silencio).
- IRENE.- ¿ Y cómo sigue el expendiente?
- BENJAMÍN.- Y no sé, si querés puedo poner que el tipo se la pasó diez años contando guanacos en la puna de Atacama. Y cuando volví te encontré fiscal, casada y con dos hijos.
- IRENE.- o que él volvió casado con una muñequita jujeña, preciosa, aristocrática.
- BENJAMÍN.- Era una chica divina. ¿ Qué culpa tenía ella si no la pude querer?.
- IRENE.- ¡ Qué final desagradable esta novela !
BENJAMÍN.- ¡De mierda!. Ves, no quiero dejar pasar todo de nuevo.¿ cómo puede ser que no haga nada? hace 25 años que me pregunto y hace 25 años que me contesto lo mismo: dejá, fue otra vida, ya pasó, ya está, no preguntes, no pienses... No fue otra vida, fue ésta, es ésta. Ahora quiero entender todo: ¿ Cómo se hace para vivir una vida vacía? ¿ Cómo se hace para vivir una vida llena de nada? ¿ Cómo se hace?.
Exquisito diálogo del maestro Campanella.


Ya el título del film nos muestra la ausencia de la A, que luego vemos que falta en varios lugares, que parece no funcionar en el discurso, salvo si aparece triplicada o en la palabra NADA. Toda la historia gira también alrededor de “la vida como una nada”. Y luego veremos en esa anotación producto del insomnio "TEMO" que manifestaba y expresaba su tan negado amor y terminó siendo un " TE AMO".


La historia va y viene entre el pasado y el presente de Espósito, con dos constantes: su amor por Irene Menéndez Hastings (Soledad Villamil) y un caso de asesinato que lo marcó para siempre. Ya jubilado, sin nada que los “distraiga” en su vida, comienza a escribir una novela, basándose en una historia de la que fue en parte protagonista, la violación y asesinato de la joven maestra Liliana Colotto, un caso cerrado por la justicia argentina, que dejó varios manchones de sangre en la vida de Benjamín, y que, al igual que su amor por Irene, lo obsesionó todos estos años. “Mi vida entera fue mirar para adelante, atrás no es mi jurisdicción. ME DECLARO INCOMPETENTE”, le dice la bella Menéndez Hastings, pero él no puede avanzar…



Con una impecable y majestuosa fotografía, un elenco estelar y escenas memorables como la del comienzo en la estación de tren, el film de Campanella demuestra que este hombre sabe CREAR como pocos, sabe producir verdadero suspenso, sabe captar la atención de la sala. Al igual que Hitchcock, logra mostrarnos los hechos mediante los ojos del protagonista, produciéndonos asombro, melancolía, miedo junto con él (la escena del ascensor es escalofriante, “claustrofóbica”). “Los ojos hablan” dice Benjamín, y creo que en este film nos recitan poesía.
La participación de Guillermo Francella como Pablo Sandoval, el amigo borracho de Benjamín, su cómplice y compañero de aventuras, un papel en el que Francella sale completamente de los roles que acostumbra, aunque nunca olvida el humor y convierte las escenas en las que participa en grandes momentos…iluminando la pantalla sin su bigote. Sandoval le dice a Benjamín: “Un hombre puede cambiar de todo”, “pero no puede cambiar de pasión” en un claro indicio que nos revelará el desenlace.

Villamil también merece halagos como la estructurada, parca y nena de papá ricachón Irene…en fin, cada personaje en este film, desde los grandes (Darín no necesita descripción porque está más allá) a los pequeños, forman un perfecto rompecabezas que va de la comedia al thriller en un pestañeo.

Sin dudas, la masterpiece de Juán José Campanella produce en nosotros lo que Benjamín dice del marido de Liliana, Morales (Pablo Rago): “Tenés que ver lo que son los ojos, están en estado de amor puro”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy Buena Película,
De todas formas como Cenizas del Paraíso no hay.
Un beso penalista (sacachorros)
jajaja

Transformaciones Poéticas dijo...

Increibleeeeeeeeeeeeeee película... realmente me emocionó hasta las lágrimas y esas miradas que decían más que mil palabras... realmente se lleva todos los laureles todos los actores en su creación e interpretación... bravo bravo..

muakkkkkkkk
:)

(la historia sin palabras...)

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